martes, 24 de enero de 2017

II Trail Sierra María Andrés, La Parra. Vover a empezar.

Domingo. 8:00 h. de la mañana. Apenas 1ºC de temperatura marcaba el termómetro del coche cuando emprendimos viaje hacia la localidad pacense de La Parra.  No hacía falta consultar el termómetro, bastaba con mirar por la ventanilla y contemplar la dehesa extremeña totalmente helada. Más allá del llano, la Sierra de María Andrés, que presta su nombre al Trail de La Parra, que con mucho esfuerzo apenas supera los 600 metros de altitud. ¿Se puede celebrar una carrera de montaña cuando hablamos de esas altitudes tan "modestas"? Claro que se puede, en Extremadura tenemos varios ejemplos, y La Parra es uno de ellos. Llegamos temprano, con bastante margen, como es habitual, con tiempo suficiente para tomar un café, charlar con los amigos y conocidos, recoger los dorsales, y cumplir con la liturgia habitual en los momentos previos a la salida de cada carrera.
Perfil del Trail Corto
Tras las fotos de rigor, caliento un poco mientras charlo con mi amigo Abel Matamoros, al que hacía muchísimo que no veía, y comentamos nuestros respectivos estados de forma (el suyo mucho mejor que el mío, como posteriormente reflejaría la clasificación). Llegaba a esta prueba tras un parón de mes y medio a causa de un esguince, un proceso gripal, y los clásicos excesos navideños, con apenas seis entrenos y 40 kilómetros acumulados en el último mes; con esos mimbres tendríamos que hacer el cesto.
Por tanto, el objetivo estaba más que claro: simplemente terminar. A las 10:00 h., con la habitual puntualidad de las carreras FEXME, suena el bocinazo y a correr. Una vez superados los momentos de euforia iniciales tras la salida, me recuerdo a mí mismo mi estado físico, así que corro con el freno de mano echado para no cometer excesos que pudiera pagar más adelante.
Sección de trail del Club Atletismo Badajoz
Tras los primeros metros por el casco urbano de La Parra nos adentramos en plena dehesa para seguir llaneando hasta el  kilómetro 4, punto en el cuál la carrera da un brusco cambio y toca acortar zancada y caminar para afrontar la primera y más dura subida del día. Una vez coronado este primer repecho, afrontamos una bajada progresiva, sin apenas dificultad y que durante varios kilómetros permitía correr a buen ritmo. En ese momento es cuando más noté mi bajo estado de forma, pues a pesar de intentar acelerar y ganar algún puesto en zonas prácticamente llanas, resultó del todo imposible. La segunda subida era mucho más progresiva y asequible, pudiendo realizarse corriendo en su totalidad. Una vez salvado el segundo escollo del día llegó la sorpresa: Bajada muy repentina debido al desnivel y al estado del terreno, completamente helado en algunas zonas, pues corríamos por la parte umbría de la sierra.
Con Ariel, Guille, Alberto y Abel
 Visto lo visto, tocaba tirar de prudencia, y a pesar de que mi tobillo vuelve a estar en perfectas condiciones, no era cuestión de tentar a la suerte, así que me repetía una y otra vez como un mantra que lo importante era acabar, y acabar sano. Superada la peligrosa bajada tocaba encarar los últimos kilómetros en los que aún quedaba algún repecho de poca importancia pero que, debido a mi estado físico, me costó superar más de lo que hubiera deseado. Un discreto tiempo final de 1:38:55 y la satisfacción de volver a ponerme un dorsal y cruzar una línea de meta fue lo más positivo en lo personal. En lo colectivo, muy contento porque la sección de trail del Club Atletismo Badajoz echó a andar de manera oficial en una prueba federada y porque mi compañero de club Floren Encinas acabó tercero de la general. Sin duda un gran comienzo, y esto solo es el principio, lo mejor está por llegar.

Nos vemos corriendo.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Calendario de Carreras por Montaña 2017 Extremadura

Como viene ocurriendo cuando se aproxima el final de año, la temporada de carreras de montaña en Extremadura llega a su fin y, apenas demos la bienvenida al nuevo año, estaremos inmersos en la nueva temporada, que en 2017 es particularmente madrugadora. Se acaba este 2016 que no ha sido especialmente bueno para mí, pues entre lesiones, baja forma y algún que otro contratiempo, ha dejado bastante que desear en cuanto a participación en número de carreras y rendimiento en las mismas. A estas alturas de año solo cabe cerrar la temporada 2016 de la mejor forma posible, que será tomando parte en la Carrera por Montaña El Pocito el próximo 18 de diciembre.
 Mientras tanto, la Federación Extremeña de Montaña y Escalada ha publicado el calendario de carreras de 2017, que viene cargado de novedades, así que empezad a reservar días en la agenda para el año que viene. El pistoletazo de salida tendrá lugar el próximo 22 de enero en la localidad pacense de La Parra, con el II Trail Sierra de María Andrés, una de las novedades del calendario, una prueba de casi 24 kms. en un entorno de media montaña que será un escenario perfecto para abrir la temporada e inaugurar la Liga Extremeña de Carreras por Montaña. La siguiente cita será el sábado 11 de febrero con otra de las novedades; en esta ocasión se trata del Trail de Montehermoso, que abrirá el circuito de carreras nocturnas, que este año consta de cinco pruebas: Montehermoso, Cáceres, Serradilla, Portezuelo y Montánchez (otra de las novedades). El 26 de febrero se disputará la primera prueba perteneciente a la Copa de Extremadura, y no podría ser mejor el inicio, que tendrá lugar en Guadalupe, con el regreso al calendario FEXME de una carrera clásica en un entorno privilegiado; 26 kms. y 1.300 m. de desnivel que harán las delicias de todo aquel que se de cita en Guadalupe.
 Daremos la bienvenida al mes de marzo con la segunda prueba de la Liga Extremeña, la clásica Subida al Camorro en Castañar de Ibor. El 19 de marzo tendremos doble cita con la montaña, será en la Sierra de Montánchez, con la I Mini Carrera Sierra de Montánchez (15 kms.) y con la prueba reina, la I Carrera por Montaña Sierra de Montánchez, 30 kms. de diversión que servirán para poner en marcha el Circuito Trail. A las clásicas citas anuales conocidas por todos, La Pencona en Aldeanueva de la Vera, las varias distancias del Trail Artesanos en Torrejoncillo, la Carrera contra el Crono Asperillas o la siempre espectacular y bellísima Subida a los Campanarios en Casas del Monte, se unen este año otras pruebas a priori, con muchísimo interés, como el I Kilómetro Vertical Pencón (Aldeanueva de la Vera), la Carrera por Montaña Deportes Parra de Hervás o la I Carrera por Montaña Sierra de Orellana, cuyo trazado de 34 kms. promete ser una de las grandes sorpresas de 2017. Más información y el calendario completo en http://fexme.com/.

Nos vemos corriendo.

lunes, 17 de octubre de 2016

XVI Media Maratón Virgen de las Cruces

Hay una especie de ritual que vengo repitiendo cada mes de octubre. Da igual que llueva, haga sol o viento...la cita con la Media Maratón de Don Benito es una fecha marcada por defecto en mi calendario. A pesar de que el idilio con esta carrera dura ya bastante tiempo, se trata de un amor no correspondido, pues siempre acabo con un sabor agridulce. Si bien en otras ediciones la he preparado bien y he llegado en una forma física aceptable, este año no ha sido el caso, por tanto, el sufrimiento de la carrera no ha sido una sorpresa.
Escuadra blanquinegra
 Llego a la Plaza de España de Don Benito sobre las 9:30 h., con bastante tiempo para recoger el dorsal y cambiarme sin agobios, y a esa hora aún no había mucho ambiente. Tras la recogida de dorsal y algún que otro saludo, caliento un poco y me dirijo al arco de salida. Allí me encuentro con mis compañeros del Club Atletismo Badajoz Manolo "Bittácora", Lolo Sache, y Abel. Foto de rigor, intercambio de opiniones sobre la dureza de esta media maratón y a correr. Como es habitual me lo tomo con bastante calma, y en esta ocasión con más motivo, pues iba muy corto de entrenamientos y no era cuestión de hacer locuras. Ese hecho, unido a la "alegría" con la que el personal se tomó la salida, hicieron que pronto me quedase en la parte más atrasada del pelotón. En estas veo a Zsuzanna Brezovai y a una de sus compañeras del Atletismo Santa Marta, así que decido engancharme a ellas y "chupar rueda", pues Zsuzanna siempre es una buena referencia. Hago con ellas el primer tercio de carrera, pero pasado el kilómetro 7 me descuelgo, pues voy un poco justo y noto que ellas van de menos a más. Ese iba a ser el primer momento malo de la carrera. Tras el paso por la ermita, que este año se realizaba por el interior del recinto (todo un acierto en mi opinión), acelero un poco y tengo las mejores sensaciones en carrera. Enseguida empiezo a remontar posiciones y logro hacer tres kilómetros a 4:15, cosa que me ilusiona bastante, pues las sensaciones son buenas y parece que la "pájara" que sufrí hacía solo un rato ya es historia. Pero sobre el kilómetro 14 empiezo a notar como las fuerzas me abandonan, noto esa pesadez en las piernas y esa sensación de vacío que más de un corredor habrá tenido en alguna ocasión.
Salida. Foto: Sánchez-Miranda
Así que tocaba ser conservador, levantar el pie y olvidarse de remontadas y buenas sensaciones. Poco a poco van cayendo los kilómetros, Don Benito se ve cada vez más cerca y a pesar de lo justo que voy y de que no tengo buenas sensaciones, voy ganando algunas posiciones, lo cuál me sorprende, pero esta carrera es engañosa y suele hacerse muy larga si no vas bien preparado o te tomas la primera parte con demasiadas alegrías. En el kilómetro 19 me da un pinchazo y el gemelo de la pierna derecha se me sube, lo cuál me obliga a hacer unos metros andando; recupero y me engancho de nuevo a la carrera, afrontamos el segundo paso por la Ermita de San Sebastián, y esa cuesta hace estragos en más de uno a esas alturas de carrera, y no son pocos los que optan por subir andando, cosa que aprovecho para ganar algunas posiciones más.
Paso Ermita San Sebastián. Foto: Ser Vegas Altas
Tras el paso por la citada ermita, bajada pronunciada, un par de curvas y a por el último kilómetro. Los últimos 500 metros los hago prácticamente andando, completamente acalambrado, acordándome de todos los entrenos que dejé de hacer para llegar en mejores condiciones. 1 hora, 45 minutos y 50 segundos, ese fue el parte de guerra. Este año el trazado de la carrera tenía algunas novedades. En mi opinión es un acierto el hecho de haber aumentado los kilómetros por el casco urbano de Don Benito, y eso que la zona de toboganes de Doña Blanca por la que se pasaba en ediciones anteriores me encantaba, pero reconozco que para muchos era un calvario y rompía el ritmo de aquellos que aspiraban a hacer buenas marcas. El doble paso por la Ermita de San Sebastián es todo un acierto, aunque en mi opinión el primero se hace demasiado pronto, y sin tiempo de haber entrado en calor para afrontar la exigente cuesta.
Meta. Foto: Sánchez-Miranda
Por lo demás, la organización de la carrera perfecta: El trato a los corredores antes, durante y después de la misma me pareció espectacular, sobresaliente. La bolsa del corredor y los servicios y atenciones una vez finalizada la carrera fueron de diez. Creo que esos detalles son los que diferencian a una gran carrera de una carrera del montón. Enhorabuena al Club Maratón Vegas Altas porque lo han bordado. Nos veremos en 2017.

Nos vemos corriendo.

jueves, 7 de julio de 2016

Gloria a los héroes

En menos de un mes dará comienzo el acontecimiento deportivo por antonomasia, los Juegos Olímpicos. Una cita en la que cada cuatro años confluyen muchas disciplinas deportivas, y que constituye un ejemplo de convivencia y disfrute entre seres humanos venidos desde distintos lugares. Un acontecimiento deportivo donde se impone la famosa máxima de "lo importante es participar" y el hecho de estar allí ya es un premio. Bueno, todo eso es la teoría, la realidad es bien distinta. La realidad viene marcada por una enfermedad que tenemos incubada desde hace mucho tiempo y para la que aún no se ha encontrado un remedio: La  medallitis.
Joel González en plena acción
Esta enfermedad la sufren millones de españoles, muchos de ellos no saben ni siquiera que la tienen. Los síntomas aparecen cada cuatro años, coincidiendo con la disputa de las Olimpiadas, y pueden llevar al enfermo a paralizarse frente al televisor a horas intempestivas para contemplar disciplinas deportivas cuya existencia desconocía apenas unas semanas antes. En lugar de picores, sarpullidos, estornudos o fiebre, esta enfermedad se manifiesta a través del bádminton, aguas bravas, esgrima o tiro con arco. Pero todas sus manifestaciones tienen algo en común: un compatriota con opciones de subir al pódium en su disciplina, sea la que sea. En septiembre de 1988, durante las Olimpiadas de Seúl, descubrí un deporte maravilloso que, años después, durante mi etapa universitaria tuve ocasión de practicar: el taekwondo. En el verano de 2012, y a pesar de no practicar ya este deporte, no me perdí ni uno solo de los combates que retransmitió Teledeporte. Durante uno de ellos, pude escuchar en primera persona algún síntoma de la medallitis de la que hablo, pues las ventanas abiertas para combatir el calor permitían que entrasen gritos de ánimo por parte de algunos vecinos emocionados que estaban siguiendo en directo el combate de Joel González por la medalla de oro que finalmente consiguió.
Me alegré de que este evento despertase interés en mi comunidad de vecinos, y me pregunté cuantos de ellos habrían visto los combates previos hasta llegar a la final, cuantos sabrían un mes antes quién era Joel González, cuantos conocerían su impresionante curriculum deportivo. El próximo 22 de agosto, cuando todo haya terminado y la Olimpiada de Río de Janeiro sea historia, algunos deportistas españoles llegarán al aeropuerto de Barajas o de El Prat con una presea colgada del cuello, serán recibidos entre flashes, micrófonos y aplausos, como le ocurrió a Joel hace cuatro años. Otros, la mayoría, llegarán de forma anónima, esperarán en la cinta de equipajes para recoger su maleta y pedirán un taxi que les lleve a casa. Estos últimos también habrán entrenado de manera espartana, habrán renunciado a muchos privilegios, habrán dejado de pasar mucho tiempo con sus familias, habrán renunciado a muchas horas de sueño, habrán hecho auténticos equilibrios para compatibilizar su pasión deportiva que, en muchos casos, no les permite vivir, con un trabajo remunerado que les permita llegar a fin de mes, seguir entrenando duro para, si hay suerte, dentro de cuatro años, volver por el "lado bueno" del aeropuerto. Dicen que del segundo no se acuerda nadie, incluso mi admirado Cholo Simeone lo dijo tras caer en Milán; no estoy de acuerdo en absoluto, no es más que una forma más de instrumentalizar el deporte como ocurre en otros aspectos de la vida, éxito a cualquier precio, éxito por encima de todo, éxito sin importar la forma, el método o las sustancias para alcanzarlo. No se trata de hacer apología de la derrota ni muchísimo menos, pero valga un ejemplo:
Reyes sin corona
En los mundiales de fútbol de 1974 y 1978, las selecciones anfitrionas, Alemania y Argentina, levantaron el preciado trofeo, pero cuarenta años después, todos recordamos a la "Naranja Mecánica", la Holanda de Cruyff, Neeskens o Ruud Krol, ¿acaso hay una victoria mayor que esa? A veces la meta nos impide disfrutar del recorrido, una carrera deportiva es mucho más que cruzar una línea de meta, levantar un trofeo o colgarte una medalla, es una forma de entender la vida, es una filosofía, es una manera de afrontar la existencia. Si sólo pensamos en términos finalistas, corremos el riesgo de que el fin justifique los medios, y los medios ya sabemos que a veces no son ni los más limpios ni los más lícitos. El próximo 22 de agosto, cuando todo haya terminado, independientemente de si llevan medallas colgadas al cuello o no, independientemente de si les habéis visto llorar de emoción en lo más alto del pódium mientras suena el himno nacional o si les habéis visto caer a las primeras de cambio, otorgadles a todos los que nos representarán en Río de Janeiro el mejor de los premios. Cuando llegue el día 22 de agosto, no les olvidéis.

Nos vemos corriendo.

miércoles, 22 de junio de 2016

Ganarle al sol

Ya ha llegado. Ya está aquí. El tan añorado por unos, y tan denostado por otros, entre los que me incluyo, por fin ha hecho acto de presencia. Sí, estoy hablando del verano. Una vez que nos sumergimos de lleno en el verano aparecen multitud de consejos en revistas, blogs y webs especializadas, sobre como hacer frente a las altas temperaturas para no tener que renunciar a practicar nuestro deporte favorito incluso cuando más implacable se muestra el mercurio. A pesar de disponer de mucha y variada información, no es extraño encontrarnos a algún "despistado" que corre en las horas centrales del día, que no usa gorra ni gafas de sol, y que no se corta a la hora de hacer una tirada larga sin llevar una mochila de hidratación o un cinturón con bidones.
La dehesa siempre es una buena opción
 Incluso he llegado a observar casos extremos de alguien que corre con un cortavientos o chubasquero, con el termómetro marcando 35ºC porque quiere perder peso y ha leído no se donde que así es más fácil quemar calorías, en fin. Una de las recomendaciones más habituales es intentar correr buscando zonas de sombra, parques donde encontremos alguna fuente para refrescarnos, etc., en cuyo caso, aquellos a los que nos gusta huir del asfalto y hacer incursiones en el monte lo tenemos un poco más complicado, pero siempre podemos encontrar la manera de mantener la forma física y divertirnos cuando más aprieta el calor. Una de las mejores opciones es correr a primera hora de la mañana, normalmente las temperaturas mínimas se dan entre las 7 y las 8 de la mañana, por lo que este es un buen momento para ponernos en marcha. En mi caso, cuando entreno a esas horas, suelo hacerlo antes de desayunar, solo con algún pequeño tentempié, por lo que se trata de tiradas de no más de 30/35 minutos sin mucha exigencia, pues hemos de tener en cuenta que durante las horas de sueño el organismo sigue consumiendo energía, por lo que no debemos exigirnos en exceso. Por supuesto, y aunque la incidencia de la radiación es menor a esas horas, la protección solar, la gorra y las gafas de sol deberían ser obligatorias. Otra opción interesante para el periodo estival es combinar la carrera con la práctica de otros deportes, lo cuál, además de evitar que caigamos en el tedio y la rutina, hará que volvamos a las zancadas con más ganas.
El frontal, un aliado contra el calor
 En mi caso, suelo hacer salidas en bici de montaña durante todo el año, pero es en verano cuando más "abuso" de esta modalidad deportiva que, de todos es sabido, es un complemento perfecto para el corredor, pues se trata de un deporte aeróbico que nos mantiene en forma y no sometemos a nuestras articulaciones al impacto que se produce mientras corremos. Quizá lo más complicado en verano sea realizar esas tiradas largas que solemos hacer el fin de semana y que tanto nos gustan, pero eso también puede hacerse minimizando riesgos. Probad a cambiar las copas del sábado por la noche por una salida en plena naturaleza, pudiendo correr a temperaturas mucho más suaves y sin que el sol esté castigándonos. Solamente necesitaremos un frontal y, si es posible, buena compañía. Incluso si optamos por la tirada nocturna, tampoco debemos olvidar llevar agua o alguna bebida isotónica.

Por último, si ni siquiera en verano podemos resistir la tentación de ponernos un dorsal, siempre podemos optar por pruebas cortas que se realizan bien de noche, bien a última hora de la tarde. Por poner algún ejemplo de carreras que tienen lugar en mi zona, os recomiendo la Milla vertical Guerrero de Magacela, que este año cumplirá su sexta edición, o el Cross Nocturno de Benquerencia de la Serena, que este verano se disputará por primera vez. Tenéis el más completo calendario de carreras en
http://atletismoextremadura.es/

Nos vemos corriendo.

miércoles, 1 de junio de 2016

La Pencona. El límite hecho realidad.

"Sueños, sacrificios, esfuerzos...El límite hecho realidad", ese fue el eslogan elegido por la organización de la IX Carrera Pencona y II Mini Pencona y, visto lo visto, no pudo ser más acertado.
Perfil y recorrido
La Pencona es de esas carreras referencia, no soy amigo de las comparaciones, pero creo que podría ser una especie de Zegama-Aizkorri extremeña, y, al igual que me ocurre con la mítica prueba vasca, La Pencona es de esos sueños pendientes que algún año tocará cumplir. 
Mientras tanto, y hasta que llegue ese momento, este año volví a repetir distancia inscribiéndome en la Mini y afrontando los 16 kilómetros de la misma. Tras pernoctar en Cuacos de Yuste, a las 7:00 pongo rumbo a Aldeanueva junto a Guille y Ariel. Tras recoger los dorsales damos cuenta de un desayuno notablemente mejorable en una cafetería en los aledaños de la salida para, tras ver el inicio de la prueba larga, ponernos en marcha.
A pesar de la previsión de lluvia, a la hora de la salida solamente caen cuatro gotas, por lo que la obligatoriedad de usar cortavientos se queda en recomendación, así que, visto lo visto, decido prescindir del cortavientos y enfundarme los manguitos como única ayuda "extra" para luchar contra alguna hipotética inclemencia meteorológica. Control de dorsales, el reloj se aproxima a las 8:30 y comienza la carrera. Abandonamos la plaza de San Antón, donde este año se ubicaba la salida, para buscar el camino de Los Cosos, afrontando la primera rampa importante antes de abandonar el casco urbano de Aldeanueva. Ya conocía el recorrido del año anterior, y además de lo impresionante del entorno, me gustó mucho porque permitía correr en la mayor parte de las zonas. La principal diferencia con respecto a la primera edición iba a ser la cantidad de agua y barro que nos encontraríamos durante el recorrido. No tenía ningún objetivo concreto en la carrera, pero mi idea era intentar mejorar el tiempo del año anterior, 1:41, así que me marco un ritmo cómodo desde el inicio pero sin dejarme llevar en exceso.
Salida

El primer tramo de la carrera es sencillo, no encontramos ninguna subida exigente, pero no hemos dejado de ascender desde la salida, y así llegamos al primer avituallamiento, justo antes de llegar al km. 6. Tras una breve parada en el avituallamiento giramos a la derecha para ascender por una espectacular zona de bosque que nos conducirá hasta el charcón de agua que sirve de abastecimiento a Aldeanueva de la Vera, y ahí la imagen es espectacular, flores por todos lados rodeando la charca, y un sendero embarrado que más que verse, se intuye bajo nuestros pies. Ahí el sendero pica hacia abajo, lo cuál permite darle al cuerpo alguna alegría, y tras acelerar un poco sin descuidar la prudencia, salvamos una zona muy entretenida con continuas subidas y bajadas hasta llegar a la Garganta de los Chilanes.
Paso por el charcón. Foto: Diana
A esas alturas, mis pies ya iban algo mojados, pero para salvar la citada garganta tocaba sumergirlos "un poco", así que tras el remojón y la momentánea sensación de frío giro a la derecha y empiezo a subir hasta alcanzar los 1070 metros de altitud, punto más alto de la carrera. Tras otra breve parada en el segundo avituallamiento, toca bajar hacia la zona de la garganta del Yedrón. Un miembro de la organización me anima y me dice que baje con prudencia, añadiendo que a partir de ese momento íbamos a tener que mojarnos un poco, ante lo cuál le respondo con una mirada "ojiplática", pues ya llevaba los pies empapados, así que no se que más nos podía esperar. A los pocos metros entiendo el comentario del voluntario, la zona del Yedrón está realmente complicada y a cada paso que das el pie se hunde en el barro. Durante casi dos kilómetros se hace muy complicado correr y, en según que zonas, incluso mantener el equilibrio andando, así que tocaba olvidarse de mejorar el tiempo del año anterior y abrir bien los ojos para no sufrir ningún percance.Tras salvar la zona más complicada de la carrera tocaba afrontar la espectacular bajada del Camino de las Culatas que, para mi sorpresa, no estaba tan peligrosa como imaginaba, así que aprovecho esa situación y el hecho de que soy mucho mejor bajando que subiendo para animarme y ganar algunas posiciones, y tras los kilómetros más divertidos de la prueba zigzagueando ladera abajo, llego al puente de San Gregorio, y, tras un tramo de callejeo, ponemos punto final con 1:49:44.
Objetivo cumplido


Como ya ocurriese en la primera edición, la prueba es un ejemplo perfecto de como organizar un evento deportivo, recorrido impresionante, buena señalización, muchos voluntarios, avituallamientos bien ubicados y una bolsa del corredor notable. Quizá el año que viene a la tercera vaya la vencida y me anime con los 29 kilómetros....o quizá no, ya iremos viendo.

Os dejo el espectacular vídeo de la carrera que grabó Gonzalo Torre.

https://www.youtube.com/watch?v=iepCWxSzJKA 

Nos vemos corriendo.


martes, 22 de marzo de 2016

II Carrera Sierra de Montánchez. Cita con la Épica.

La épica es un género narrativo en el que se presentan hechos legendarios o ficticios relativos a las hazañas de uno o más héroes y a las luchas reales o imaginarias en las que han participado. Según la Real Academia Española, uno de los significados del adjetivo épico/a es"grandioso o fuera de lo común". Es cierto que el pronóstico meteorológico para el pasado 20 de marzo no era precisamente positivo, el riesgo de lluvias estaba presente, la noche anterior había llovido, la del viernes también, pero bueno, ya sabemos que "los del tiempo a veces se equivocan"...y a veces no.  Cuando llego a Arroyomolinos, a eso de las 9:00, en la zona de salida se respira mucha tranquilidad, más de la habitual en este tipo de carreras. Se notaba que el número de inscritos era inferior al de la primera edición, y también se notaba que más de uno había preferido permanecer en brazos de Morfeo, otros optamos por poner en práctica aquel eslogan rojiblanco que decía "Mientras otros duermen nosotros soñamos", que para eso somos del Atleti.
Perfil y recorrido
Comparto café con los amigos del Trail Comesuelas Miguel Collado y Alicia Nessi, y comentamos las novedades que este año tendría la carrera y las dificultades que nos esperaban debido a la lluvia, prácticamente todo el recorrido iba a ser una pista de patinaje. Miguel iría por libre y yo le había dicho a Alicia hacía varias semanas que la acompañaría durante la carrera, así que tendría un nuevo rol, adaptarme a su ritmo y hacerle lo más llevadera posible su experiencia en una carrera de montaña "de las de verdad". A continuación, la liturgia habitual: Fotos, saludos, suerte...y precaución, mucha precaución, esa fue la palabra más repetida bajo el arco de salida. A las 10:00 en punto cuenta atrás y a correr. Desde el primer momento nos ubicamos en la parte trasera del pelotón y ahí íbamos a permanecer durante toda la carrera. El recorrido es espectacular desde el primer kilómetro, un sendero empedrado que serpentea por la parte umbría de la sierra mientras nos lleva de un molino a otro.
Ultimando detalles. Foto: Diego Cuadrado
Si bien en esta primera parte del recorrido no íbamos a encontrar grandes desniveles, la subida es continua, por lo que tocaba poner un ritmo cómodo, acortar zancada y tirar de paciencia, ya que esto iba a ser muy largo. Tras dejar atrás el espectacular mirador desde el que se puede contemplar por última vez Arroyomolinos afrontamos la primera bajada del día, no muy técnica pero sí bastante peligrosa debido a la humedad. Tras unos minutos descendiendo comienzan a escucharse gritos de ánimo cada vez más cerca, son el grupo de senderistas que estaban en el primer avituallamiento esperando para dar ánimos a los corredores, breve parada, un vaso de agua, y seguimos. Los siguientes kilómetros son mi parte favorita de la carrera, y donde más disfruté el año anterior. Se trata de una zona de descenso por un sendero estrecho pero muy "corrible", sin apenas dificultad técnica, así que a pesar de que le había dicho a Alicia que la acompañaría durante toda la carrera, me tomo una pequeña licencia y me dejo llevar sendero abajo en solitario durante un buen rato. Con ese "chute" de adrenalina ya me encuentro mejor, así que espero a Alicia y seguimos por una zona de falso llano y un pequeño tramo de cemento que nos llevaría al siguiente avituallamiento. Aquí la parada es mayor, me tomo un gel, un vaso de agua y cojo varios higos que me servirían de carburante para afrontar la durísima subida a las antenas.
Salida. Foto: Diego Cuadrado
Esta parte de la carrera era diferente a la de la primera edición, y en mi opinión ha sido todo un acierto, la subida es mucho más dura, pero el entorno es más bonito, y el terreno que pisas también, mucha roca mojada, mucho barro, regatos que bajaban con bastante agua...todo lo que uno espera de una carrera de montaña. La subida se hace eterna, así que aprovecho para comer algo e hidratarme, pues aún quedaba un mundo. A pesar de estar a punto de coronar, las antenas no se ven debido a la espesa niebla, pero estaban ahí, vigilantes como cíclopes disfrutando con nuestra odisea particular. Cuando estamos a unos 100 metros del punto más alto de la carrera empieza a llover, y no precisamente eran cuatro gotas, así que tocaba sacar el chubasquero y a seguir. Justo al iniciar el descenso la lluvia arrecia y durante un rato la visibilidad es reducida, así que la cosa se iba a complicar aún más de lo previsto. Recordaba del año anterior lo complicada que era la bajada hasta Montánchez, pero claro, nada comparado a lo que estábamos viviendo en ese momento. Llegamos a Montánchez, parada en el último avituallamiento sólido de la carrera para coger unas gominolas y a seguir, aún nos quedan algo más de 7 kms. hasta meta.
Primer avituallamiento. Foto: Juan (Tomate Running)
Dejamos atrás Montánchez aún bajo la lluvia, si bien es cierto que no cae tan fuerte ya, lo cuál se agradece, pero no podíamos confiarnos aún ni dejarnos guiar por cantos de sirenas, aún había que seguir remando. Tras superar un par de zonas con cierta dificultad técnica podemos ver el Castillo de Montánchez a la derecha mientras giramos para hacer un pequeño tramo de llano que nos conducirá hasta la última bajada del día, una zona de lanchas y canchos que superamos con muchísima precaución, pues todo está empapado, embarrado, y las rocas cubiertas de musgo. Esta última bajada es de una exigencia máxima en condiciones normales, en las condiciones en que se encontraba debido a la lluvia daba auténtico vértigo, y corrías con la sensación de que cada paso que dabas podría ser el último. Una vez superado este último escollo, giramos a la izquierda y afrontamos un pequeño ascenso que nos llevará hasta el último avituallamiento y tras una breve parada dejamos atrás un tramo de roca suelta, unos metros por un camino llano entre corrales de ganado y por fin vemos de nuevo el pueblo de Arroyomolinos, ¿o era Ítaca?
Objetivo cumplido. Foto: Diego Cuadrado
Después de todo lo que habíamos pasado, después de ver como el cielo se abría sobre nosotros hacía no mucho tiempo, cruzamos la meta bajo un sol radiante tres horas, treinta y ocho minutos y siete segundos después...una meta más, un reto más.

Esta carrera ya me encantó en su primera edición, pero creo que los cambios introducidos la han hecho aún más dura y más espectacular, buen trabajo una vez más de los organizadores, del amigo José María Díaz y de todos aquellos que han vuelto a hacerlo posible. Gracias también a los fotógrafos por cubrir la prueba de forma excelente y compartirla con todos. Por último, siempre me gusta destacar la impagable labor de los voluntarios en las carreras, pero en esta ocasión se merecen un monumento en su honor, sobre todo aquellos a los que les tocó estar en la parte más alta de la sierra y que soportaron estoicamente el temporal. Sin ell@s no hubiese sido posible.

Nos vemos corriendo.